domingo, 16 de julio de 2017

LAS GOLONDRINAS (4ª y última etapa): Refugio de Jeandel- Camping de Asolaze y el NACIMIENTO DEL RÍO UREDERRA.




Amanece el 4º y último día, y rápidamente nos ponemos en marcha, y como estamos frescos decidimos coger la variante de más desnivel y subir a la pirámide herbosa del Arlas, un 2045 por el que en su cima pasa la frontera entre países. Que mejor que sus rampas donde hay que hincar bien los pies para entrar en calor y entonarse de cara a la más larga de las cuatro rutas de las Golondrinas, aunque sin apenas desnivel, ya que es casi todo bajada desde la Estación francesa de Pierre St. Martin hasta el valle del Roncal vía Belagua, donde está el camping de Asolaze.




Muy pronto, nos sucede una cosa harto curiosa, ya que cuando estamos los cuatro en la cima del Arlas haciendo fotos, nos encontramos allí unas llaves de un coche. ¡¡Ostras!! Pobrecillo/a el que las haya perdido y vaya putada. Pensamos que si la llave es de alguien que subió el día anterior, ya se pueden dar por pérdidas, aunque también albergamos la esperanza que sea de algunos de nuestros amigos de ruta vascos o de otro grupo de alicantinos que también están haciendo la travesía. Parece ser que han salido un poco antes que nosotros aunque no estamos seguros. Total, que nos las guardamos con la esperanza de que sean de ellos, y si no, cuando lleguemos a la civilización ponerlas en Facebook en páginas de senderismo y montaña, a ver si hay suerte y aparece el dueño de las llaves.



                              Después de desayunar, toca estirar y preparar equipo.


 Dani el cerd...digo y los cerdos. Jajaja, disculpame pero es que puedo hacer un album tuyo con animalicos varios.


 Cualquier postal de animales por estos paisajes montañosos son curiosa como estos carneros.


              Nada más salir del refugio ya hay que empezar a subir camino del Arlas.



Dejando atrás el Refugio de Jeandel y un buen recuerdo del mismo, aunque no de su Guarda.



          Vamos bordeando un poco la montaña para enfilar por la mejor senda para subir.



Tanto la foto de portada como esta es de la parte final de la ascensión en la que hay que clavar bien pies y bastones.



Dani y Eva son los primeros en llegar y posar al lado del buzón metálico del Arlas, siempre y como recordatorio, de la presencia del Anie, a la izquierda.



A Maru le quedan ya los últimos metros, siempre con la estación de Pierre St. Martin abajo.



Maru en la cima del Pico Arlas, un dos mil herboso como el solo, y con unas vistas exquisitas.


Por ejemplo y como ya he dicho antes, ese gigante de caliza kástica conocida como el Anie/Auñamendi, y en el que estaremos dentro de un mes justo, ajusticiando esa deuda contraída con nosotros mismos.



En dirección sur, se ve ese peculiar paisaje del Macizo de  Larra por el que iremos dentro de un rato, y al fondo podéis ver dos conocidos nuestros, el Txamantxoia y el Ezkaurri.



400 metros de desnivel que celebramos los cuatro juntos para llegar a esta bonita montaña. Justo debajo de Dani fue donde nos encontramos las llaves de un coche.




             La bajada la hacemos por su vertiente sureste con vistas a Francia y España.



                                      En la que hay que extremar el cuidado al bajar.



Una vez abajo en el Portillo de Pescamou tenemos esta peculiar de este dosmil piramidal conocida como el Arlas.



Desde que bajamos del Arlas y entramos en Navarra, está la ruta un poco liosa, el gps nos manda por un lado, el mapa por otro, aparecen y desaparecen marcas de sendero. Vemos aquí que se debería señalizar esto mejor pues este tramo de karst se vuelve confuso.

Despues de unas horas de marcha, pasamos por abandonado Refugio de Belagua, llegamos a la cabecera del Valle del mismo nombre. Si si, nos vamos acercando al final de la ruta, y con ello el fin de esta magnífica experiencia que está siendo la travesía de las Golondrinas y que nos da un poco de tristeza que se esté acabando pues realmente nos lo estamos pasando en grande. 


Ahora viene el tramo feo de carretera que pasa por la estación de esquí de fondo del Ferial, donde lo más reseñable es la montañosa y vertical presencia del Arlas desde aquí.



Vamos bajando y buscando el viejo refugio de Belagua mientras de fondo nos vigila el Txamantxoia y su alargada loma pasarela. Arrean unos aires y algo de llovizna que nos obliga a abrigarnos.



En estos prados de alta montaña aparece un viejo conocido de Maru y mía, la Colchicum montanum, conocida como quitameriendas. Llamada así por que su aparición al final del verano, significa que ya va llegando el fresco y debes recoger la merienda. En la Serranía de Cuenca suele salir finales de agosto, primeros de septiembre. Aquí en el Pirineo sale un poco antes.



También aparece esto. Un año después, aún no sé qué demonios es este engendro, jajaja.



              En estos tramos se echa en falta algunas marcas, pues está algo confuso.



Pasamos por el bello y abandonado Refugio de Belagua. He visto que hay iniciativas para recuperarlo pero al día de hoy, creo que sigue igual. 



Según descendemos metros, van apareciendo el bosque con ese fondo maravilloso y alpino de la parte del macizo de Larra donde la roca y el pino/haya/abeto se conjugan.



Nos encaminamos hacia el paso de Zemeto, que es un brusca bajada de unos 400 metros de desnivel camuflada en el hayedo que nos va a poner en el llano de Belagua, antesala del comienzo del fin de la travesía.



Eso si, bajo las amigas hayas que no habíamos visto desde que saliéramos del refugio de Aberouat dos días antes.



                                              Allí abajo está el Llano de Belagua.



Eso si, la bajada hay que tomarsela sin ninguna prisa y disfrutando de este impresionante bosque vertical donde la senda serpentea como culebra viperina.



Y donde vimos detalles tan preciosos como este Phallus impudicus, y lo mal que huele el jodío.



Una vez abajo en el Llano podemos ver como el hayedo/abetal llega hasta los mismísmos bordes. Dentro de un rato iremos pero antes.......


Para sorpresa nuestra y comienzo del colofón final, nos encontramos allí en medio del bosque un restaurante. Además tienen cosas vegetarianas para Dani y Eva que están hasta el moño de comer tortillas y huevos de mil maneras y formas. Jajaja, en los refugios franceses tiran de la tortilla homónima como si fuera patrimonio nacional.

La cuestión es que con esa merienda improvisada y el buen rollo contagioso también pedimos cervezas, habiendo Voll Damn de tercios con su 7,2% de alcohol, y ¡¡ojo, como entraban!! Además bebíamos como si se hubiera acabado la ruta, incluso el mundo entero. ¿Y qué es lo que pasa? Pues que aún nos quedaban 9 kilómetros de ruta hasta llegar al camping de Asolaze, eso sí, sin dificultad pues ya era bajar por el valle de Belagua hacia el de Roncal. Las voll damn nos llevaron en volandas por un gigante helechar que hizo que en una de esas me tropezara y cayera desapareciendo literalmente engullido por el helechar, ante la cara de susto de Eva. Jjejeje, no sé si fue el poder levitatorio que me dieron las Voll Damn, o la fuerza tupida de los helechos, pero al instante volví a la senda rebotado por ese colchón de muelles que son los impresionantes helechos del valle de Belagua.



Quiza debiera la Damn patrocinarnos la próxima ruta que hagamos por la publicidad dada. Jejeje, Eva y Maru comen pero Dani no suelta la botella ;-)



                    Pero hay que moverse, y nada más salir hay un hayedo de ensueño.



Vamos por ese lateral del valle de Belagua, entre el límite del bosque que os enseñe en una foto anterior.



Y aquí por dentro del helechar. En una de estas, me tropecé y desaparecí con la buena fortuna de volver a aparecer.



Con el cachondeo encima, llegamos al fin de la travesía de las Golondrinas, siendo los últimos ya que nuestra merienda en el restaurante de Belagua hizo que los alicantinos nos adelantaran. Allí estaban todos esperándonos para hacernos la foto de grupo de fin de travesía de las Golondrinas, y además con el final feliz de que el dueño de las llaves, un amigo vasco de Imanol y Maite que por la mañana pronto se acercó al refugio de Jeandel para hacer esta ultima etapa con ellos, con la mala suerte de que se le cayeron las llaves en el Arlas. El chico no se lo podía creer y no paraba de agradecernoslo. De hecho, no sentamos en una mesa del camping de Asolaze con sus padres y demás amigos a degustar unas riquísimas botellas de sidra natural con el buen rollo y la camadería que dan estos momentos mágicos, entre risas y anécdotas varias.

Hasta aquí la crónica de la travesía de las Golondrinas. Espero que os haya gustado. Más adelante aparecerá por este blog, la continuación o mejor dicho, una 2ª parte donde veremos cosas dejadas en el tintero, y algunas otras nuevas y cercanas que apuntamos en la agenda.


        Ole ole ole, aquí nuestra entrada al camping de Asolaze, cuatro días después.



Aquí estamos con Imanol y Maite, y los alicantinos. Faltaba Kepa que tuvo que irse rápido.



Perfil de la ruta cogida del blog de Dani. Como ven, son 25 km pero de bajada si exceptuamos la ascensión al pico Arlas.



Ah, se me olvidaba. Hay que explicar el porqué del nombre de las Golondrinas para esta bonita travesía: Copio y pego de la propia página de la ruta: 

Durante  principios del siglo XX, cientos de mujeres salacencas, roncalesas y ansotanas cruzaban en otoño el Pirineo en busca de trabajo en la floreciente industria de la alpargata en Mauleón. Había que buscar sustento para las familias y eran años difíciles en la vertiente sur del Pirineo.
De esta manera, y casi sin quererlo, nació este movimiento migratorio que transformo, unió y dejo una huella imborrable en estos valles pirenaicos. Su viaje migratorio de otoño a primavera les hizo adquirir el cariñoso apodo de las “golondrinas”. Su camino que duraba entre 3 y 4 días era uno de los acontecimientos sociales más importantes de los valles.



Cambiando de tercio, también os voy a enseñar una paraje increíble y fantástico donde fuimos Maru y yo el día de antes que llegaran Dani y Eva al camping de Asolaze, el NACIMIENTO DEL RÍO UREDERRA, a pie de la Reserva Natural de Urbasa.


Lo 1º de todo: es conveniente reservar en la página web pues cuando se llena el parking ya no dejan entrar a más gente, y hacen muy bien. El camino de aproximación como todo bosque navarro es una delicia. Maru y yo como madrugamos estuvimos casi solos.



Guuuauu esas aguas como atraen. Desde que nuestro amigo el navarro benicense Patxi me hablara de este sitio, siempre había querido ir.



El color de estas aguas se forman por el proceso kárstico pero la temporada para verla así es el verano, ya que mi hermana fueron a verlo en otra época del año, y no tenía esta tonalidad.



                                          Sus pozas con cascadas son puro delirio.



                                  La cámara de fotos es imprescindible en este paraje.



                                   Donde con el zoom podemos captar peces variados.



                                                    El baño está prohibido y con razón.



    El color turquesa de las aguas nos recordaba a las Chorreras de Enguídanos en Cuenca.



                 No solo es el agua, pues el bosque de ribera que hay allí es algo mágico. 



          La calcita del agua va creando barreras de tobas, no muchas pero si unas cuantas.



                                           Convirtiéndolo en un paraje paradisiaco.



                                         Urederra en euskera significa agua hermosa.



El nacedero del Urederra es la salida natural del acuífero formado en el macizo kárstico de Urbasa....en la Muela que diríamos por tierras del Ibérico.



        La senda tiene una longitud de 5,3 kilómetros (ida y vuelta) siendo de gran belleza.



Trascurriendo por un bosque tan húmedo que la tiránica y exclusiva haya está acompañada de otros árboles y plantas.



Cuando llueve mucho, la 1ª surgencia se produce en un cortado a 700 metros de altitud, en el reborde meridional del macizo originando una cascada de 100 metros que ha modelado este anfiteatro rocoso. En época más de estiaje el nacimiento está más abajo, más dentro del anfiteatro, y se va descolgando en bellas cascadas.


Pero Maru y yo queremos conocer este espectacular paraje muy bien, y para eso hay que subirse a la parte alta de la Muela de Urbasa, por lo que cogemos el coche y nos pone encima de este exuberante y espectacular Parque Natural, la Sierra de Urbasa y Andía. Es un sitio para dedicarle dos o tres rutas pero nosotros no tenemos mucho tiempo. Haremos un paseo corto, y lo dejamos en el tintero por si surge más adelante una visita con más tiempo.


                         Maru con el valle que crea el río Urederra nada más nacer.



                                        Ahí abajo está donde llegaríamos nosotros.



Los rebordes del macizo/muela son espectaculares con muchas oquedades, donde en alguna de ellas es donde debe estar esa primera surgencia que expulsa agua en época lluviosa.



Y con esta foto asomado sobre el anfiteatro rocoso que forma el Urederra despido la entrada.


¡¡Hasta la semana que viene!!