domingo, 24 de septiembre de 2017

EL ESTRECHO DEL RÍO ZAFRILLA Y EL COLLADO VERDE


Hoy me toca ruta con Maru y Nachete, y quiero que conozcan algo del bello y serrano término de Zafrilla. Por un lado, busco una ruta que tenga algún paraje que yo aún no conozca y por otro, enseñarles algo como pueden ser el Rento del Collado Verde, ya visto en esta Entrada.  A tal efecto, como no íbamos con el todoterreno, trazo una circular que saliendo de la carretera, se meta en el Estrecho de Zafrilla, sitio que aún no conocía por dentro. De allí saldríamos al valle del río Zafrilla donde están los Collados Verdes, y luego volver por una senda de la que no tenía ninguna información, solo que en los mapas topográficos viene marcada, y que sube vertiginosamente del valle del río Zafrilla salvando el Cerro de la Cumbre y, que de existir y mantenerse transitable, prometía ser chula. La vuelta ya era bajando a trochemoche hasta el coche.
Tuvimos un pequeño percance, saliendo a colación mi  natural habilidad para meterme en berenjenales variados aunque al final no suele suceder nada y cómo íbamos con tiempo de sobra, el retraso acaecido no tuvo ninguna repercusión, más que alargar la ruta por sierra zafrillense, todo un gusto, siempre y cuando no te sorprenda la gélida noche serrana, y más aún en este sitio, El Collado Verde, donde la inversión térmica alcanza su culmen, siendo varias veces el paraje con la temperatura más baja de toda España, tal y como registran las estaciones metereológicas, como esta de Zafrilla.



El percance vino dado por la circunstancia de que pensaba que el Arroyo Zafrilla iría seco pudiendo pasar por el pequeño desfiladero del estrecho sin problemas, pero no fue así, y venía con agua, no mucha pero la suficiente para en el desfiladero hacerse una pequeña poza que debíamos atravesar a la fuerza. Descalzándonos y arremangándonos el pantalon, nos llegaba el agua por un lateral a la rodilla. A Maru y Nachete por encima de la rodilla. Pasamos Maru y yo, y luego iba Nacho y Crispin, nuestro perrete. Entre que el perro no quería y no paraba de ladrar, el retumbe de mis voces, lo fría que estaba el agua y lo nervioso que se puso Nacho, resulta que al final se resbaló mojándose casi todo el cuerpo.
Menos mal que la ropa que llevábamos era buena y muy impermeable y a los diez minutos se seca. Una vez dentro del Estrecho, intentamos ir por el cauce del río pero hay tramos que se ponía impracticable, por lo que debíamos poner el modo jabalineo y en lucha con los bujes y la pendiente pedregosa avanzar lentamente hasta ponernos en la parte alta de ese carril que viene del pueblo y cruza por el río en su parte menos agreste y más llana.

Vamos con las presentaciones: Nacho, Maru y nuestro perro Crispito. Como ven, vamos abrigados. Por Zafrilla y a finales del otoño debe uno ser muy cauto con la ropa de abrigo.


Por esta vaguada barranquillo del arroyo del Torilejo que lleva un poco de agua vamos a acceder al río Zafrilla que es lo que va por el fondo.


El arroyo del Torilejo lleva algo de agua pero no la suficiente para que una cascada que hay antes de echar sus aguas al río Zafrilla esté plena.

              Cosa que si veremos si retrocedemos al invierno de hace unos tres años.


Antes de bajar al cauce vayamos a ver lo bonito e impresionante que es el Estrecho desde lo alto con una vista similar a la foto que encabeza la entrada.


      Vean como venía el río Zafrilla en el invierno de hace unos años en este mismo sitio.


   Esta vez solo pude llegar hasta aquí, pues el agua ocupaba el Estrecho enteramente.


Pero en esta ocasión si, y aquí ya estamos dentro del Estrecho propiamente dicho donde puedo ver que aunque el otoño vino seco, el Zafrilla lleva algo de agua, lo que significara.......


Que hay que meterse si o si, y en un día frío en la Sierra de Zafrilla ya os digo yo que es la cosa que menos apetece del mundo.


La poceta había que pasarla por ese lado que era por donde menos cubría y aún así, vean que justo y qué cuidado había que tener pues aquello resbalaba bastante.


Después del percance comentado al principio de la entrada, estamos dispuestos a salir de la parte más estrecha y seguir.


Al abrirse el Estrecho todo queda muy espectacular pero a mi me llama esa mancha de verde oscuro que rápidamente identifico como un Tejo. Buen lugar para salir. Vayamos a verlo.


  La subida a ver el Tejo nos sirve para apreciar mejor la espectacular curvatura del Estrecho.


    Donde arriba a pie de pared se ven cuevecillas y oquedades varias, en lo conocido como el Recuenco.


                               Maravilloso el Tejo y de una frondosidad exuberante.


Además podemos ver que su tamaño, para el tamaño medio del Tejo en la Serranía de Cuenca, es muy grande.


Desde abajo aún podemos verlo verde y bello vigilando el Estrecho desde hace cientos de años.

He hablado del percance dentro del Estrecho con la poceta de agua, pero las penalidades no se acaban todavía, ya que aún estamos dentro del Estrecho, y no hay senda ni nada que se le parezca. Ir por las laderas es jodido pues están muy empinadas y llenas de vegetación e ir por el cauce lo haremos durante un tramo pero luego deberemos dejarlo pues no se puede ir por él todo el rato. En resumidas cuentas, que hasta que lleguemos al carril ubicado en el lado izquierdo si miramos río abajo, nos toca un rato de senderismo duro y arduo. Cosa que Nacho, Maru y yo pasamos sin problemas pues ya estamos habituados.


             Bajamos hasta el cauce mientras el Buje nos envuelve por todos los lados.


     Desde el cauce enmarañado tenemos esta vista de como el río Zafrilla abrió el Estrecho.


                  La poca agua que lleva el río es suficiente para crear pequeñas pozas.


                                           Y bonitas estampas como la de esta foto.


El tramo del río accesible pronto se acaba y debemos pasar al otro lado y avanzar lentamente y con cuidado.


            Debemos coger altura para llegar a la pista que viene desde el Pueblo de Zafrilla.


Y también para salvar el discurrir del río que vemos abajo que vuelve a estrecharse en ese embudo de roca.


Con el zoom de la cámara puedo fijarme en detalles curiosos en lo alto de las paredes del Estrecho, como esta Cueva de las Narices.


Aún seguimos en el Estrecho pero en su parte más ancha por donde va el carril y tenemos un puente para pasar el río Zafrilla.


Maru y Nacho tienen hambre y les digo que allí dentro tenemos el merendero de la Fuente del Tejo, ya conocido por mí. Recuerdo que la primera vez que estuve, me di una vuelta por los alrededores a ver si veía un tejo. Ahora ya lo sé.


Seguimos y hacia adelante ya se acaba el Estrecho y se abre el valle del río Zafrilla con los lados cerca de 1600 metros de altitud, y viejas tinadas salpicando el territorio.


     La estampa de los caballos en la sierra con lo conocido como la Peña Blanca es muy bella.


                                                           El coleccionista de huesos.


Crispito como buen perro serrano odia el calor y estas rutas frescas le encantan. Además no hace mucho que le pelamos dejándolo de esta guisa. Todo el perro tenía el pelo como tiene la cola.


                   Hasta que nos sale el Rento del Collado verde, en este caso el de abajo.


Pero antes en un vistazo hacia atrás, emerge un viejo conocido nuestro, El Morrón (1701 metros)


                              Un paseíto por entre las casas del Collado Verde de abajo.


       La visión del Morrón le da un aire montañero a la Aldea del Collado Verde increíble.


Como ya ha sido enseñada en este blog, no voy a poner muchas más fotos del Collado verde, y nos dirigimos al Collado de arriba, mientras cualquier visión de este Rento es bella.


           Posiblemente la aldea abandonada de la Serranía de Cuenca que más me gusta.


                 A algo menos de un kilómetro se encuentra el Collado Verde de arriba.


Igual de bonito que el de abajo, y con alguna casa reconstruida por algún descendiente que se las arregla para pasar temporadas en verano.


En este espectacular marco que veis, huelga decir que me encantaría poder comprar una, reformarla y pasar temporadas en ella con la familia.


Ahora viene la parte que no conozco nada, y según los mapas hay una vieja senda, que al principio no encontramos siendo la ladera muy empinada.


               Pero de repente, en medio del bujedal encontramos restos de mampostería.


                                        Parece ser que hemos encontrado un camino.


                                                                     Con sus escalones.


                    Y restos antiquísimos de cuando estaba empedrao. Toda una maravilla.


El camino salva el cerro de la Cumbre por el único sitio que se puede ya que a los dos lados se ven cortados rocosos verticales de varios metros de altura.


    Una vez en la parte alta, podéis ver abajo el Collado Verde de arriba. Nos hemos apretado unos 250 metros de desnivel en nada de distancia.


Nos lo estábamos pasando en grande, y el perro Crispín mucho más pese a no estarse quieto y no salir en la foto.


                   Vayamos a las vistas, en este caso Javalambre con sus pistas de esquí.


                                             El Collado Verde de arriba con zoom.


 
El Collado Verde de arriba sin zoom.
 
 
El río Zafrilla después de dejar donde está el Collado Verde, se mete en una hoz que va dando quiebros hasta echar sus aguas al río Cabriel.
 
 
Seguimos hacia adelante pues ya estamos en los 1591 metros del Cuerno de la Cumbre, pero antes veo esta vista bella y desconocida para mí del valle del río Zafrilla con el Morrón al fondo.
 
 
Acerquémonos. De la izquierda de la foto, entra el río Zafrilla por el Estrecho (aunque no se aprecia) y lo que viene del fondo, de las faldas del Morrón es el Arroyo de las Estacas.
 
 
¿Y esta foto? Pues hecha desde el Morrón, y con el aspa dibujada os he puesto el cerro del Cuerno de la Cumbre donde estamos en las fotos anteriores.
 
 
Después bajamos por el otro lado de la cumbre y ya solo nos queda atravesar el campo hasta el fondo a la derecha, donde al lado de la carretera se ve el coche.
 
 
Plano de la ruta realizada, siendo el círculo el punto de inicio y de llegada de la excursión. 
 
 
Dar las gracias a un zafrillano, Ángel Bueno Domingo, por facilitarme el nombre de los topónimos del Estrecho de Zafrilla.
 
Hasta la semana que viene.