domingo, 4 de marzo de 2018

EL BARRANCO DE LA HERRERÍA, SU CAPTACIÓN DE AGUA Y EL VIEJO CAMINO DE CUENCA.



Vuelve otro frente fugaz de nieve por la Serranía, aunque algo más intenso. Nos preparamos para salir el sábado, aunque unos días antes sé me comunica que debo de estar en Cuenca a las 15:00 por lo que cambio mi plan inicial que era subirme a la sierra alta, donde la altitud -1700 1800 metros- me aseguraran un paquete de nieve interesante que me permitiera usar las raquetas, por una ruta matinal más cercana a la capital. En este caso elegí acercarme al pueblo de Castillejo de la Sierra donde iba a subir por uno de los muchos barrancos que bajan rasgando la roca desde la Sierra de Majadas. Como era una ruta no conocida, o solo en parte,  y se supone que habría nieve, me di el madrugón para tener horas de sobra en el caso de encontrarme con algún contratiempo.

El barranco por el que quería progresar y subir es el de la Fuente de la Herrería. Para mis lectores más fieles y con buena memoria –ahí eliminaría a unos cuantos,  jejeje- este barranco les puede sonar, ya que hace un par de años, Maru y yo salimos del mismo sitio –Refugio de la Portera de Castillejo-  y subimos andando por un carril que va por un lateral del barranco. Nosotros hicimos el sendero PR CU-26 que llegaba hasta el paraje de los Arroyos donde se coge el agua de Castillejo y luego fuimos por cordal que nos separa del valle del río Escabas, para volver a bajar a Castillejo por el Vallejo Oscuro y el arroyo de los Aliagares. Aunque el título de la entrada es igual que aquella vez, el recorrido solo coincide en el punto de salida y un tramito muy corto de carril, todo lo demás es nuevo.
En aquella ocasión desde arriba llegue a ver lo que parecía un canal artificial que iba por dentro del  Barranco de la Fuente de la Herrería, y que luego corroboré con la foto aérea. Me dije que un día de estos tendría que recorrerme el barranco por dentro, a sabiendas que hay tramos de desnivel  que seguro que lo harían duro pero la construcción del canal me aseguraba que se podría transitar, bueno….lo más seguro, aparte que soy fan de rutas por canales, ya que al ir por dentro de barrancos y hoces suelen ser paisajes bellos y muy vírgenes.


 
Al principio barajé volver por el carril ese que cogimos Maru y yo en su día, pero vi en el mapa que antes de llegar a la captación de agua en la parte alta, salía una senda que te llevaba hasta la cabecera de otro barranco más pequeño, paralelo al de la Herrería, y que lo bajaba por un lateral. Como no viene en nombre en el mapa lo voy a llamar Barranco del Alto del Rocho que es como se llama el espolón cimero de uno de sus lados.
Lo curioso del todo que al buscar en la topografía antigua, veo que esa senda, que ya veréis lo bonita y ancestral que es, era el viejo Camino de Cuenca que desde la lejana capital subía por esa ladera para una vez arriba, tomar dos direcciónes: o al pueblo de Poyatos bajando al valle del río Escabas, o hacia el Cerviñuelo y Dehesa de los Olmos.

En fin, un ruta matinal muy sorprendente por barrancos frondosos, obras del hombre semiolvidadas como un canal para captar el agua y sacarla de ese agreste barranco, y para finalizar una senda de las de relamerse al andarla, todo ello, con el toque de la nieve impregnando el paisaje.

       Dejaremos el coche en el Refugio de la Portera a unos tres km de Castillejo de la Sierra.


Andamos un poco por el robledal pues tenemos que coger el cauce seco del Barranco de la Herrería y remontarlo.


Hasta que veamos una caseta de captación del agua, primer prueba de la obra para traer el agua a Castillejo y que vamos a investigar hoy.


      Nos metemos al barranco propiamente dicho, donde se puede avanzar todavía bien.


Antes de todo, nos encontramos con una cueva aprisco de ganado en el cauce del barranco, que no puede estar en mi lista por muy poco.

Y ahora vemos que el barranco se vuelve rocoso al 100% y muy estrecho. Tengo dudas de meterme por ahí, o continuar por la parte alta de la derecha.


Me armo de valor y algo de inconsciencia y me meto por dentro, comprobando que hay pequeñas pozas heladas.

Tan tan heladas, que aunque me hubiera colgado metido con tres yunques, el hielo no habría cedido ni un ápice.


Desconozco si se puede remontar enteramente, o si hay algún paso imposible. Por ahora voy viendo que hay desniveles que se pueden salvar ayudándome con las manos. Y ahí está lo malo.


Y digo lo malo, pues tengo que comentar que fue un error meterme por dentro del barranco, pero a decir verdad, para la entrada quedan muy bien estas fotos que estáis viendo por dentro. Me explico: era uno de los días más gélidos del invierno. En Cuenca capital la temperatura máxima que daban ese día era de un 1º, por lo que por aquí por Castillejo estaríamos a esa hora de la mañana tan temprano por valores por debajo de 0º. En un principio no hay problemas pues voy bien abrigado, pero ¡ah amigos! dentro del barranco la temperatura era aún más baja, además se nota bastante la diferencia entre fuera y dentro del barranco.
¿Y qué pasa, si uno va lo suficientemente abrigado? Pues que no llevaba guantes.  No es que se me hubieran olvidado, sino que por ir haciendo fotografías cómodamente a lo largo de todos estos años, los guantes lo he considerado un engorro, y he ido desarrollando con el tiempo un aguante especial al frío en la manos.
Pero claro, allí dentro comenzaron a aparecer varios pasos que me tenía que ayudar de las manos, y meterlas en la nieve, por lo que aquello fue demasiado y un dolor intenso, seguramente muy parecido al de Juanito Oyarzabal cuando perdió casi todos los dedos que tiene, jejeje. Me intentaba calentar las manos en los bolsillos del abrigo pero si quería seguir, tenía que sacarlas. Total, menos mal que apareció un paso imposible, que me hizo o volver hacia atrás, o escalar una pared del barranco, y proseguir por la ladera derecha, y para suerte mía, vi que se podía escalar y salir de ese infierno pedregoso y blanco, y ya fuera, aunque hacía algo de aire, se notaba que no hacía tanto frío, y me pude calentar mis ateridos dedos dentro de la cazadora durante un rato.


Me van saliendo pasos con desniveles aun salvables, pero que exigen que me ayude con las manos.

       O como este otro, en el que estuve a punto de no poder pasar, pero al final lo conseguí.

                             Un vistazo al barranco para ver lo bonito y cerrado que es.


Otro paso más que consigo salvar gracias a esa piedra taburete de la derecha. Cada vez tengo los dedos peor, es como si me clavaran muchos alfileres en la yema de los dedos.


Un vistazo hacia atrás para ver el camino que llevo recorrido, y que como no pueda seguir, me tocara volver.


Hasta que llego a ese punto donde el obstáculo es insalvable, y por un lado me alegré de dejar ese desfiladero infernal, aunque pensar en volver para atrás todo el camino era desmoralizante.


Pero uno es zorro viejo, y en previsión de que me pudiera encontrar con no poder avanzar por dentro, iba mirando posibles salidas por la ladera derecha, que no fueran muy verticales ni peligrosas, y un poco antes de ese paso insalvable la tenía localizada. Con cuidado, salí del barranco y ya mis manos pudieron reactivarse.


Desde aquí arriba, echo un vistazo hacia atrás, para ver como la ladera norte es la que guarda la nieve, mientras la orientada al sur, está limpia. A la izquierda pueden ver por donde salí con mucho cuidado del barranco.

Hacia delante se ve la parte alta del barranco de la Herrería, y la única manera de llegar es por el cauce del barranco pero ¡alto! que es lo que se ve a la derecha.....


Guuuauu, el canal, que como ya había visto en la foto aérea era la otra manera de poder acceder al tramo alto del Barranco de la Herrería.

                     Ya estamos sobre el canal, que nevado tiene una pinta estupenda.


Voy con cuidado pues al estar con nieve desconfío, ya que un resbalón promete un buen hostiazo.

             Muy espectacular este tramo de canal, salvando lo más inaccesible del barranco.


                                   Un vistazo atrás para ver el tramo de canal recorrido.


Una vez dentro de la parte alta una maraña de buje y demás vegetación nos espera pero se puede ir por una especie de senda que va junto al enmarañado cauce.


Llega un momento que el cauce crea su propio barranquete, y nosotros volvemos a ver un tramo del canal que va por un lateral y pegado a las rocas.
 
 
Vamos subiendo, y la nieve hace que el paisaje sea irreconocible. Ahí en medio va el arroyo, que por este tramo va salvando metros de desnivel.
 
 
Van apareciendo pozas con el agua medio congelada.
 
 
Yo siempre buscando la traza del canal para no desorientarme en este caos de buje, piedras y nieve.
 
 
 En las rocas de los laterales igual nos salen curiosas formaciones de tobas.
 
 
Que nos cuelgan carámbanos de hielo.
 
 
Ahí adelante se oye agua, y si agudizamos la vista se ve una fuente.
 
 
Realmente es el sitio donde comienza el canal, y suponemos que esta que cae es el excedente del manantial.
 
 
Al caer el agua, crea unas bellas formas de hielo.
 
 
Intrigado, sigo subiendo por el barranco.
 
 
Pero por ahí se ve un buen paquetón de nieve, aparte que el cauce se cierra mucho, por lo que decido volver, sabiendo además que el arroyo de aquí hacia arriba tiene una serie de salto cortos verticales que hacen imposible remontarlo por dentro.
 
 
Hay que retroceder un poco y buscar una salida del barranco que es esta por la que hemos subido.
 
 
Que es una obsoleta senda que nos va a poner en el carril que iría justo debajo de la pared de roca del fondo.
 
 
Por aquí se nos abre la vista del barranco por el que hemos subido, y el pino negral arrasado por la maldita oruga.
 
 
También se ve a la derecha el Cerro Medio, y en el de la izquierda, tiene que estar la senda ancestral que me indica el mapa y que quiero coger para volver.
 
 
Por fin salimos al carril, que vemos que está completamente blanco.
 
 
Es tanto el frío reinante, que este ratoncillo/musaraña se ha quedado tieso, además literalmente.
 
 
Comprobamos gustosamente que el pino que aparece aquí es el Albar, totalmente sano y sin oruga. ¿Que tendrá este arbusto que tanto me llama?
 
La anterior vez que vinimos, estaba así de espectacular.
 
Y así en Primavera.
 
 
 
Llegamos a la parte alta, la Fuente de la Herrería en el paraje de los Arroyos, donde posiblemente está la primera captación del agua, por lo que es de suponer que la bajaran por una tubería hasta la fuente depósito esa que habéis visto en las fotos de antes.
 
 
Hacemos la comida, rápido y de pie, ya que no está el tiempo para tonterías. Eso si, el agua fresquita. Hoy le gana el agua a la birra.
 
 
Debemos retroceder un poquito, para buscar el principio de la senda, que encontramos sin ningún problema.
 
 
Cuando la senda sale del bosque parece estrecha.
 
Pero luego se ensancha, y se comprueba como se sujetó con muros de piedra seca en el lado.
 
Se nos abren vistas de órdago, como esta tan chula del pueblo de Castillejo de la Sierra.
 
 
Aunque la nieve lo tape, claramente voy por un camino sujetado por unos ingentes muros de piedra seca. Al otro lado se ve el carril.
 
 
En la parte alta del Barranco de la Herrería se ven rocas erosionadas muy estéticas.
 
 
Al llegar a casa descubrí que esta magnifica senda era el viejo Camino de Cuenca.
 
 
Añado este inciso para retrotraerme a las antiguas épocas que no había carreteras, y apenas caminos decentes por la Serranía. Esta senda ancestral era una de las muchas que se hacían, cuidaban y transitaban para moverse por la Sierra de Cuenca.
Hoy en día, la distancia de Cuenca a Poyatos por ejemplo, nos parece larga hasta para ir en coche (un hora y cuarto aprox.), con la carretera muy curvosa, pero tomando como ejemplo esta viejo camino, era mucho menos de lo que nos imaginamos pues va en línea recta, y te plantas en el valle del Escabas en mucho menos tiempo del que creemos. Eso si, las piernas del hombre y la mujer de antaño no tiene que ver nada con los de ahora. Aquellas caminatas subiendo y bajando valles y barrancos eran el pan de cada día, y caminos como este que os enseño, era la mejor y más directa manera de comunicar la capital con los pueblos de la sierra, en este caso, con Poyatos.
 
 
Además, al estar con nieve me parecía mucho más bello.
 
 
El camino se dirige al collado de la izquierda. En un principio pensaba subir a ese cerro, el Cerro Medio, pero al comprobar que había que trepar un poco, y recordar lo de mis dedos entumecidos en el barranco de antes, se me quitaron las ganas.
 
Vemos que la senda sigue haciendo curvas y lazadas varias.
 
 
Pasamos el collado, y siguiendo la senda nos dirigimos hacia el otro barranco, por el que queremos bajar, y donde ya asoma en la izquierda, en la parte alta, el Alto del Rocho (1364 metros)
 
 
Y hacia abajo, el barranco del mismo nombre, donde en la parte nevada me parece intuir el viejo camino pero no lo sé pues todo es nuevo para mí.
 
 
El camino comienza a bajar, dado curvas, directamente a embocarse al barranco.
 
 
Aquí es el punto donde el barranco se estrecha y su cauce salva desniveles entre caos de piedras, nieve y mucha vegetación, pero si os fijáis, nuestra senda pasa por el lado izquierdo.
 
 
En un momento el barranco a la derecha coge altura pero nuestro paso, toda una obra de arte serrana, pasa por esta faja ancha, que sujetaron con muros.
 
 
Comentar que todo el rato seguía las huellas de un enorme ciervo que también transitaba el viejo camino de Cuenca (no mucho antes que yo), y que incluso más adelante, cuando el camino se internaba en el bosque, me sirvieron para no perder la traza del camino.
 
 
La ladera se pone tiesa, pero la senda sigue su traza perfectamente.
 
 
Un vistazo atrás para ver el estrechamiento del barranco del Alto del Rocho, como el camino lo salva por el lado derecho.
 
Dándole al zoom, podemos ver esos tramos de muros que sujetan el camino en su discurrir salvando barrancos.
 
 
Y ya bajando, cruza jóvenes robledales hasta llegar a la parte baja, y volver por un viejo carril hasta empalmar con el que te lleva al Refugio de Castillejo.
 
 
Plano de la ruta realizada, siendo el círculo el principio y final de la misma.
 
 
Hasta la próxima.
 
 
 

15 comentarios:

  1. Hola Toni, esa parte de la sierra es espectacular. A mí me gusta mucho recorerla, pero siempre he de hacerlo en verano x razones obvias. Tengo pensado hacer un recorrido de dos dias por la zona, comenzar desde Poyatos, Castillejo, fuente la tia Perra y vuelta. Ya veremos xk ya son años planeando y de momento sólo piso asfalto...
    Un saludo y enhorabuena por la entrada.

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    1. Hola Javi.

      Gracias por tus palabras. Ese recorrido que comentas puede estar muy chulo, y nada, no desesperes que al final lo conseguiras ;-)

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    1. Muchas gracias Daniel por leerme y comentar siempre ahí. Yo encantado de teneros como lectores y que os guste.

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    1. Mucha gracias Luis. Superencantado de que te guste la entrada.

      Un saludo.

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  4. Hola Toni, soy Eduardo, estuvimos hablando el sábado por la tarde en el mirador que hay pasado la fuente de la Canaleja. Excelente entrada como siempre, en cuanto pueda iré a conocer la senda que mencionas. Encantado de saludarte el otro día, enhorabuena por el blog y gracias por enseñarnos todo estos rincones de nuestra Serranía. Un saludo.

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    1. Hola Eduardo.

      Fue muy agradable la charla contigo y el conoceros. Me encanta ir conociendo gente con mis mismas pasiones serranas. Muchas gracias por tus palabras y por leerme.
      En cuanto a la senda del Viejo camino de Cuenca está pidiendo a gritos que la recorras con la bici ;-)

      Un saludo.

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  5. Hola Toni,

    Que bonita que es la sierra de Cuenca, y más si está cubierta por este precioso manto blanco.
    Como me suena esto de meterme en un "fregao" como el tuyo para ver que hay por allí, pero bueno, si todo queda en unos dedos algo fríos no pasa nada.
    Voy tomando nota para cuando me decida a visitar Arrancacepas, aunque con la cantidad de posibilidades que nos ofreces en tus rutas me van a faltar días.

    Un saludo.

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    1. Hola David.

      Si es que el manto nivoso, sabes tú bien, que eleva todos los paisajes a la máxima expresión.
      Si si, por lo que veo en tu blog, eres también de los de meterse en fregaos, pero que sería de nuestras rutas sin ese toque de aventura, incertidumbre y un poco de inconsciencia!! Si vienes para acá tienes que intentar hacerlo con algo más de un día ;-)

      Un saludo.

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  6. Hola Toni.

    Jo, imposible no fijarse en todos esos pinos marronáceos, por lo que veo las puñeteras procesionarias ha hecho estragos en la zona :-( espero que estas nieves y fríos las hayan acogotado a todas.
    Bien aprovechada la fría matinal, con ese tramo tan aventurero del barranco, donde una vez más supiste resolver con maestría, y con los dátiles enteros ;-), el pequeño embrollo en que te metiste. Y qué pasada ese antiguo camino, que aún cubierto de nieve incluso se puede adivinar su trazado desde la lejanía. Cuantos caminos de estos habrán por ahí y que estarán tapados por el bosque y la vegetación...

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      En cuanto a la oruga, el daño ya está hecho (yo creo que el frío al final ha hecho que no ya haya más) pero en Mayo aproximadamente vuelven a echar la hoja por lo que recobraran su color alpino verde.
      Tengo que ver que me dice Maru que venden unos guantes que dejan manipular cosas en las puntas de los dedos y protegen del frío, y que Eva tenía unos.....

      Estoy a ver si voy descubriendo todos estos caminos poco a poco.

      Un abrazo.

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  7. Hola Toni...
    Aventurera a la vez que preciosa ''rutita'' invernal.
    Desde luego que leyendo tu ''problemática táctil'',me siento reflejado,de hecho en la invernal que hicimos a principio de año en Gudar,subiendo al Peñarroya,el termómetro en el coche marcaba -9º y aun llevando guantes táctiles,se me quedaron los dedos ''pajarito''...lo que me costo volver a sentirlos...jejeje.Complicado tenias ese barranco y mas si tenías que retroceder y surgió ese ''imprevisto'' en escena.Buena salida a una situación en la que la orientación es clave.
    Desde luego que al margen de la aventura,el retomar ese ''viejo camino'' conquense,hace mas grande cualquier itinerario senderista.Redescubrir por donde caminaban nuestros ancestros en cualquier Sierra,creo que es algo con un valor muy especial y por supuesto,tratar de recuperar esas sendas y caminos,más...

    Un abrazo.

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    1. Hola Juane.

      Si perfectamente dentro del barranco y a esas horas me haría unos-8/-10º, pero el avanzar con ese frío y ayundándome de trepadas con las manos, y tener el presentimiento que no iba a poder remontarlo del todo, y que iba a tener que desandar todo para atrás otra vez, era jodido, por eso digo que fue un error meterme (Menos mal que encontré una manera de salir a la mitad del mismo). Esos caminos en otras sierras ya se habrían puesto en valor y conocimiento pero en una tan despoblada como la Serranía de Cuenca pues están a la espera de que tipos como yo se dediquen a redescubrirlos y darlos a conocer ;-)

      Un abrazo.

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